

Cuando sopla el viento del norte todo calla, todos se esconden. Solamente unos pocos elegidos podrán desafiar su furia.
Es día de estar en casa a la luz de una vela y dejar que su silbido te susurre al oído las historias y leyendas nórdicas, esas de esquimales y vikingos.
Había una joven inut muy guapa, a la que el rey de las gaviotas pidió en matrimonio a su padre ya que estaba enamorado de ella. El le dijo, Si. Te la llevarás a tu reino. (Así yo seré el padre de una reina y nada me faltara).
Entre todas todas las gaviotas la subieron hasta el cielo, para llevarla a la isla de las gaviotas. Al despertar el padre y no verla, lloro su perdida, y arrepentido de lo que hizo, cogió su kayak y se fue por ella. Al rescatarla corrió y corrió, la subió al kayak y se adentro en el mar. Cuando ya se creían a salvo, las gaviotas fueron a por lo que les pertenecía, la joven. Las gaviotas cogieron a la chica de sus manos y el padre de los pies. En el forcejeo, la joven callo al agua y se hundió en las profundidades de frío océano.
Ella no murió, y desde entonces es SEDNA, la Diosa de las profundidades y de los animales marinos. Cuando la pesca y la caza escasea, un chaman inuit, tiene que bajar a las profundidades del océano y peinar los cabellos de SEDNA, ella hace que en ellos se enreden las ballenas, focas, peces. Para que así los inuit, bajen a peinar su pelo y poder liberarlos y de esta manera regrese la pesca y la caza. También les recuerda quienes son y a quien se deben.
Esto es lo que susurra el viento hoy.